Alma verde, naturaleza viva en Raquira
Alojamiento entero: casa de campo en Ráquira, Colombia
- 4 huéspedes
- 1 habitación
- 2 camas
- 1 baño
Anfitrión: Liz
- SuperAnfitrión
- 7 años de experiencia
Aspectos destacados del anuncio
En el 10% de los alojamientos mejor calificados
Este alojamiento está entre los mejores en Airbnb, según las calificaciones, evaluaciones y confiabilidad.
Experiencia de llegada excepcional
Los huéspedes recientes calificaron el proceso de llegada con 5 estrellas.
Ubicación inmejorable
El 100% de los huéspedes del último año calificaron esta ubicación con 5 estrellas.
Alma Verde es mucho más que un hospedaje. Es tu casa de campo en un lugar de ensueño; un refugio natural, ubicado en un entorno natural privilegiado, muy cerca del casco urbano de Ráquira. Rodeado de naturaleza exuberante, árboles frutales y flores, que llenan el aire de fragancias y colores; un verdadero oasis de paz. La casa dispone de una habitación grande, cama king y sofá cama, además baño completo, también cuenta con cocina dotada, horno a leña, comedor y sala en un solo ambienté
El alojamiento
Te quedarás en una hermosa casona, con rasgos de época colonial, gruesas paredes de adobe, teja de barro, pisos, puertas y ventanas de época, cielo raso de cañabrava y un bello corredor, combinadas con las comodidades y ventajas de la modernidad, para que puedas disfrutar de la tranquilidad del campo, sin renunciar a los servicios y amenidades propias de estos tiempos. Cuentas con una habitación grande, cama king y sala convertible en cama de las mismas medidas (2x2 m), para pernoctar cómodamente cuatro personas. Cuentas con un baño completo dentro de la casa (sanitario, ducha, lavamanos, toallas, jabón, champú), con una claraboya que permite el ingreso de la luz del sol; y si fuera necesario, en la parte externa, para visitas, hay una batería comunal de baños, con ducha incluida. Si quieres desconectarte, estar rodeado de naturaleza, tranquilidad y comodidad, este es el lugar
Alma Verde es una experiencia fantástica para vivirla en familia. Podrás desconectarte del mundo y tener un encuentro sublime contigo mismo y con los tuyos, rodeados de la belleza y la tranquilidad de la naturaleza. Puedes cocinar tus recetas y viandas favoritas en una cocina dotada con estufa de cuatro puestos, con gas natural, un hermoso horno de leña artesanal. Tienes un nido en suspensión para descansar plácidamente en el patio de la casa y cuatro hamacas para hacer lo propio en la pérgola, bajo la sombra de una hermosa planta de uvo y en frente a un paisaje esplendoroso. Ahí mismo, en el patio, junto a una hermosa chimenea y en una amplia sala, también puedes disfrutar juegos de mesa, o en las noches calentar masmelos y contemplar la luna y las estrellas
Toda la finca Alma Verde está para que la contemples y disfrutes con tu familia; especialmente con los niños. Eso sí, a condición de comprender que respetar la naturaleza es atender el llamado de la tierra y vivir en armonía con ella, cuidar su belleza y preservar su esencia para las generaciones futuras; sentir el susurro de la brisa en la danza de los árboles y admirar las texturas y colores de sus frutos y flores; proteger la pureza de las aguas de la quebrada, mientras vez, escuchas o sientes el golpe pausado de su cauce; o admirar el manto infinito de estrellas que cubre el cielo, al calor de la chimenea y quizá un buen vino; así como cuidar el hogar de las guacharacas, los toches, mirlas, gorriones, perdices, torcazas, ardillas, comadrejas, ranas, nutrias, zarigüeyas y otras especies, que confianzudas o a veces asustadizas se ven merodear por ahí.
Así que, bajo esas condiciones, también puedes hacer caminata por los senderos naturales de Alma Verde, subir hasta la cima de la montaña, la “loma del pisco”, y desde allá contemplar el pueblo de Ráquira, el sector La Rochela, la vereda de Roa, el valle del mismo nombre y la zona de desierto que linda con Sáchica y Villa de Leyva. Puedes hacer picnic en los hermosos prados de la finca, bajo la sombra de los frutales o a la orilla de la quebrada.
Acceso para huéspedes
Toda la finca Alma Verde está para que la contemples y disfrutes con tu familia; especialmente con los niños. Eso sí, a condición de comprender que respetar la naturaleza es atender el llamado de la tierra y vivir en armonía con ella, cuidar su belleza y preservar su esencia para las generaciones futuras; sentir el susurro de la brisa en la danza de los árboles y admirar las texturas y colores de sus frutos y flores; proteger la pureza de las aguas de la quebrada, mientras vez, escuchas o sientes el golpe pausado de su cauce; o admirar el manto infinito de estrellas que cubre el cielo, al calor de la chimenea y quizá un buen vino; así como cuidar el hogar de las guacharacas, los toches, mirlas, gorriones, perdices, torcazas, ardillas, comadrejas, ranas, nutrias, zarigüeyas y otras especies, que confianzudas o a veces asustadizas se ven merodear por ahí.
Otros aspectos destacables
Si prefieres salir y conocer más de la riqueza natural, cultural y gastronómica de Boyacá, la finca Alma Verde, ubicada a pocos minutos del parque central de Ráquira, es también el punto de partida perfecto para explorar los pueblos y demás atractivos turísticos cercanos, que te darán una experiencia inolvidable; te enamorarás de la región. Muy cerca se encuentran lugares de inmenso valor natural y cultural, como la Mano del Artesano, el Patio de Brujas, la finca Beraca, el Laberinto, la Olla Gigante Muisca, la cascada de El Anillo, o el monasterio y desierto de La Candelaria. A pocos minutos están los pueblos de Tinjacá, con la bicicleta más grande del mundo o el mariposario y orquideario; Sutamarchán, con la tradicional gastronomía boyacense y exquisita longaniza, viñedos o el monasterio Santo Eccehomo; Sáchica, con el museo del fósil o el parque de dinosaurios Gondava; Santa Sofía y su paso y cascada El Ángel; o Villa de Leyva y su multiplicidad de festivales y atracciones.
Ráquira fue fundada en el año 1580 por el monje católico fray Francisco de Orejuela. Su nombre en lenguaje Chibcha significa “pueblo de olleros”. Desde época precolombina ha mantenido viva la tradición alfarera. Hoy se muestra como el centro de comercio artesanal más importante de Colombia. Es también cuna de la música carranguera; ahí, en una casona que está en la parte posterior del parque principal, nació y creció el maestro Jorge Veloza Ruiz, creador de ese género musical. Recorrer las calles de Ráquira, sus plazas, tiendas y demás construcciones, abarrotadas de piezas de barro, cestería y toda suerte de artesanía, es sumergirte en un mundo fulgurante de vida, colores y texturas, reflejo de una comunidad de artistas natos, dueños de pasión y creatividad sin límites; una experiencia irrepetible. Donde quiera que enfoques la cámara encontrarás una bella postal para llevarte a casa. El almacén Todo Ráquira es particularmente esplendoroso en utensilios para la casa, figuras y color; también buenos precios. En Ráquira puedes proveerte de mercado de tienda, plaza y combustible para tu vehículo; recomendado el pan siempre fresquito de “Delicias P,sumerce”, a media cuadra de la esquina de San Antonio por la vía al Monasterio de La Candelaria.
Datos del registro
248933
El alojamiento
Te quedarás en una hermosa casona, con rasgos de época colonial, gruesas paredes de adobe, teja de barro, pisos, puertas y ventanas de época, cielo raso de cañabrava y un bello corredor, combinadas con las comodidades y ventajas de la modernidad, para que puedas disfrutar de la tranquilidad del campo, sin renunciar a los servicios y amenidades propias de estos tiempos. Cuentas con una habitación grande, cama king y sala convertible en cama de las mismas medidas (2x2 m), para pernoctar cómodamente cuatro personas. Cuentas con un baño completo dentro de la casa (sanitario, ducha, lavamanos, toallas, jabón, champú), con una claraboya que permite el ingreso de la luz del sol; y si fuera necesario, en la parte externa, para visitas, hay una batería comunal de baños, con ducha incluida. Si quieres desconectarte, estar rodeado de naturaleza, tranquilidad y comodidad, este es el lugar
Alma Verde es una experiencia fantástica para vivirla en familia. Podrás desconectarte del mundo y tener un encuentro sublime contigo mismo y con los tuyos, rodeados de la belleza y la tranquilidad de la naturaleza. Puedes cocinar tus recetas y viandas favoritas en una cocina dotada con estufa de cuatro puestos, con gas natural, un hermoso horno de leña artesanal. Tienes un nido en suspensión para descansar plácidamente en el patio de la casa y cuatro hamacas para hacer lo propio en la pérgola, bajo la sombra de una hermosa planta de uvo y en frente a un paisaje esplendoroso. Ahí mismo, en el patio, junto a una hermosa chimenea y en una amplia sala, también puedes disfrutar juegos de mesa, o en las noches calentar masmelos y contemplar la luna y las estrellas
Toda la finca Alma Verde está para que la contemples y disfrutes con tu familia; especialmente con los niños. Eso sí, a condición de comprender que respetar la naturaleza es atender el llamado de la tierra y vivir en armonía con ella, cuidar su belleza y preservar su esencia para las generaciones futuras; sentir el susurro de la brisa en la danza de los árboles y admirar las texturas y colores de sus frutos y flores; proteger la pureza de las aguas de la quebrada, mientras vez, escuchas o sientes el golpe pausado de su cauce; o admirar el manto infinito de estrellas que cubre el cielo, al calor de la chimenea y quizá un buen vino; así como cuidar el hogar de las guacharacas, los toches, mirlas, gorriones, perdices, torcazas, ardillas, comadrejas, ranas, nutrias, zarigüeyas y otras especies, que confianzudas o a veces asustadizas se ven merodear por ahí.
Así que, bajo esas condiciones, también puedes hacer caminata por los senderos naturales de Alma Verde, subir hasta la cima de la montaña, la “loma del pisco”, y desde allá contemplar el pueblo de Ráquira, el sector La Rochela, la vereda de Roa, el valle del mismo nombre y la zona de desierto que linda con Sáchica y Villa de Leyva. Puedes hacer picnic en los hermosos prados de la finca, bajo la sombra de los frutales o a la orilla de la quebrada.
Acceso para huéspedes
Toda la finca Alma Verde está para que la contemples y disfrutes con tu familia; especialmente con los niños. Eso sí, a condición de comprender que respetar la naturaleza es atender el llamado de la tierra y vivir en armonía con ella, cuidar su belleza y preservar su esencia para las generaciones futuras; sentir el susurro de la brisa en la danza de los árboles y admirar las texturas y colores de sus frutos y flores; proteger la pureza de las aguas de la quebrada, mientras vez, escuchas o sientes el golpe pausado de su cauce; o admirar el manto infinito de estrellas que cubre el cielo, al calor de la chimenea y quizá un buen vino; así como cuidar el hogar de las guacharacas, los toches, mirlas, gorriones, perdices, torcazas, ardillas, comadrejas, ranas, nutrias, zarigüeyas y otras especies, que confianzudas o a veces asustadizas se ven merodear por ahí.
Otros aspectos destacables
Si prefieres salir y conocer más de la riqueza natural, cultural y gastronómica de Boyacá, la finca Alma Verde, ubicada a pocos minutos del parque central de Ráquira, es también el punto de partida perfecto para explorar los pueblos y demás atractivos turísticos cercanos, que te darán una experiencia inolvidable; te enamorarás de la región. Muy cerca se encuentran lugares de inmenso valor natural y cultural, como la Mano del Artesano, el Patio de Brujas, la finca Beraca, el Laberinto, la Olla Gigante Muisca, la cascada de El Anillo, o el monasterio y desierto de La Candelaria. A pocos minutos están los pueblos de Tinjacá, con la bicicleta más grande del mundo o el mariposario y orquideario; Sutamarchán, con la tradicional gastronomía boyacense y exquisita longaniza, viñedos o el monasterio Santo Eccehomo; Sáchica, con el museo del fósil o el parque de dinosaurios Gondava; Santa Sofía y su paso y cascada El Ángel; o Villa de Leyva y su multiplicidad de festivales y atracciones.
Ráquira fue fundada en el año 1580 por el monje católico fray Francisco de Orejuela. Su nombre en lenguaje Chibcha significa “pueblo de olleros”. Desde época precolombina ha mantenido viva la tradición alfarera. Hoy se muestra como el centro de comercio artesanal más importante de Colombia. Es también cuna de la música carranguera; ahí, en una casona que está en la parte posterior del parque principal, nació y creció el maestro Jorge Veloza Ruiz, creador de ese género musical. Recorrer las calles de Ráquira, sus plazas, tiendas y demás construcciones, abarrotadas de piezas de barro, cestería y toda suerte de artesanía, es sumergirte en un mundo fulgurante de vida, colores y texturas, reflejo de una comunidad de artistas natos, dueños de pasión y creatividad sin límites; una experiencia irrepetible. Donde quiera que enfoques la cámara encontrarás una bella postal para llevarte a casa. El almacén Todo Ráquira es particularmente esplendoroso en utensilios para la casa, figuras y color; también buenos precios. En Ráquira puedes proveerte de mercado de tienda, plaza y combustible para tu vehículo; recomendado el pan siempre fresquito de “Delicias P,sumerce”, a media cuadra de la esquina de San Antonio por la vía al Monasterio de La Candelaria.
Datos del registro
248933
Dónde vas a dormir
Lo que ofrece este lugar
Acceso al lago
Wifi
Área para trabajar
Estacionamiento gratuito en las instalaciones
Se admiten mascotas
No disponible: Detector de monóxido de carbono
No disponible: Detector de humo
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Calificado con 5.0 de 5 en 10 evaluaciones.
Favorito entre huéspedes
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Calificación general
- 5 estrellas, 100% de las evaluaciones
- 4 estrellas, 0% de las evaluaciones
- 3 estrellas, 0% de las evaluaciones
- 2 estrellas, 0% de las evaluaciones
- 1 estrellas, 0% de las evaluaciones
Calificación en estrellas: 5.0 de 5 en limpieza
Calificación en estrellas: 5.0 de 5 en veracidad
Calificación en estrellas: 5.0 de 5 en llegada
Calificación en estrellas: 5.0 de 5 en comunicación
Calificación en estrellas: 5.0 de 5 en ubicación
Calificación en estrellas: 5.0 de 5 en calidad-precio
Las evaluaciones de los huéspedes mencionan
Dónde vas a estar
Ráquira, Boyaca, Colombia
Se proporcionará la ubicación exacta después de reservar.
Conoce a tu anfitrión
Nací en: los 70
Idiomas: español
Me encanta viajar, quiero que mis huéspedes se sientan como en casa, con la atención y comodidad que me gustaría tener en mis viajes.
Liz es Superanfitrión
Información del anfitrión
Índice de respuesta: 100%
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