En lugar de simplemente contemplar Tokio, revive tu propio recorrido por la historia desde el cielo. Ese contraste —caminar por las calles y luego flotar sobre ellas— hace que la experiencia se sienta ‘personal’.
En lugar de simplemente contemplar Tokio, revive tu propio recorrido por la historia desde el cielo. Ese contraste —caminar por las calles y luego flotar sobre ellas— hace que la experiencia se sienta ‘personal’.