Aquí tienes una reseña equilibrada que explica tu experiencia sin sonar demasiado emocional:
Me decepcionó cómo se manejó esta experiencia. Llegamos unos 15–20 minutos tarde debido a circunstancias imprevistas e inmediatamente le envié un mensaje al anfitrión a través de la aplicación de Airbnb para avisarle. También pregunté si había un lugar donde pudiéramos reunirnos con el grupo para que no tuvieran que retrasar el recorrido.
Desafortunadamente, el anfitrión leyó parte de mi mensaje, pero nunca respondió. Incluso una simple respuesta que dijera: “Lo siento, llegas demasiado tarde para unirte”, habría sido apreciada. En cambio, no recibimos ninguna comunicación, lo que nos dejó sin saber si había alguna manera de alcanzar al grupo.
Entiendo que los recorridos deben comenzar a tiempo y que no siempre se puede atender a quienes llegan tarde. Mi frustración no es que nos perdimos el comienzo, sino que no hubo ningún intento de comunicarse u ofrecer alguna orientación. Si llegas tarde a una película, un museo o un concierto, al menos tienes la opción de disfrutar lo que queda