Este recorrido por la galería de arte fue una de las experiencias más inesperadas y memorables que he tenido en Medellín. Una verdadera joya escondida ubicada en un barrio comercial industrial, lo que hace que descubrirla sea aún más especial. En el interior, el arte es extraordinario, desde piezas conceptuales y bocetos hasta intrincados tejidos, incluida una impresionante obra hecha de más de 30.000 espinas de rosa. Lo que realmente distingue esta experiencia es la curadora, Alejandra. Ella es increíblemente conocedora, profundamente apasionada y una de las personas más agradables que he conocido en el mundo del arte a lo largo de mis viajes. La experiencia no se trataba solo del arte, sino de las preguntas y conversaciones que se desarrollaban a su alrededor. Se sentía menos como conocer a alguien nuevo y más como volver a conectar con un viejo amigo. Si disfrutas del viaje a la ubicación, la diversidad de la galería y el cambio de vuelta a la realidad cuando te vayas, esta experiencia es verdaderamente inolvidable.