Nos entristeció mucho despedirnos de Firas; nos brindó la experiencia más increíble de Tokio. Sus conocimientos, su pasión y su atención a los pequeños detalles realmente hicieron que la ciudad cobrara vida, y su paciencia hizo que todo resultara fácil y agradable.
También nos orientó a través del (¡a menudo complicado!) sistema de trenes con excelentes consejos y trucos, lo que marcó una gran diferencia. En el camino, nos mostró muchas joyas ocultas, e incluso logramos asistir a una ceremonia del fuego en un templo; fue una experiencia muy especial e inolvidable.
Gracias por darnos una muestra tan maravillosa de Tokio, Firas. Estuviste increíble.