Esta experiencia fue una joya total: uno de los aspectos más destacados de mi tiempo en Costa Rica.
Dirigida por la experta Alejandra, la noche no fue solo una degustación, sino una inmersión cultural profunda en el hidromiel (mead) de fabricación local y la cerveza artesanal que no encontrarás en ningún otro lugar. Alejandra fue la guía perfecta: cálida, divertida e increíblemente conocedora. Ella hizo que todos se sintieran como en casa al instante, y se podía ver que realmente le encanta compartir los sabores y las historias de su país.
El hidromiel fue una sorpresa total: ligero, complejo y bellamente elaborado con miel local e ingredientes como hibisco y especias tropicales.
Lo que realmente destacó fue el ambiente que Alejandra creó. Se sintió más como una reunión con nuevos amigos que como un tour. Ella hizo espacio para preguntas, risas y conexión, todo mientras mostraba el emocionante y creciente movimiento artesanal de Costa Rica.