El instructor llegó unos 20 minutos tarde, pero lo compensó completamente dándonos una hora completa de instrucción. La comunicación fue buena, pudimos comunicarnos con él fácilmente, lo cual aprecié.
Lo que realmente se destacó fue la variedad y la energía. Aprendimos salsa, bachata y merengue, y su entusiasmo era contagioso. Solo éramos cuatro en la clase, así que se sentía muy personal, con mucha atención individual y estímulo.
Hizo mucho calor en el estudio, incluso con el aire acondicionado encendido, pero se proporcionó agua, lo que ayudó. En general, la experiencia, la energía y la instrucción personalizada superaron con creces el comienzo tardío.
Definitivamente recomendaría esta clase a cualquier persona que esté buscando una experiencia de baile divertida, de alta energía y atractiva.