Arnaud conoce muy bien su materia y se adapta en función del grupo. Ya habíamos visitado las playas de Terre Haute en scooter eléctrico, y entonces nos hizo descubrir el Îlet Cabri. El lugar es precioso, el capitán es genial. El catamarán no está abarrotado, como puede ocurrir a veces; hay un máximo de 8 personas, incluido Arnaud. Lo recomiendo.