Fue una experiencia de reflexología fantástica. Desde la reservación con varios meses de anticipación hasta la cita en sí, todo salió mucho mejor de lo esperado. La experiencia de reflexología tiene lugar en la casa de Fabio, que está en las colinas de Polignano. Nos recogió en la estación de tren porque su ubicación está lejos de la ciudad, en un entorno muy relajante con olivos y flores frescas. Este es un masaje de pies para quienes aprecian el aire libre. A Fabio le apasiona mucho su oficio y lo hace bien. Para nuestra gran sorpresa, Fabio nos invitó a almorzar con él después del masaje. El almuerzo debería ser una experiencia aparte porque fue muy delicioso. Disfrutamos de un almuerzo muy agradable y típico de esta zona con vino, quesos, pasta, licores, aceitunas, pan, etc. Sentimos que estábamos almorzando con viejos amigos y no con alguien a quien acabábamos de conocer horas antes. Tenemos muchas ganas de volver. Ahora sabemos por qué Fabio es Superanfitrión.